¿Tenemos claro que es un revolcón?

Cuando escuchamos la palabra  Revolcón”  las pupilas se nos dilatan,  aumentan las pulsaciones, cada centímetro de piel, al borde del paraíso, nos entran las prisas, y rápidamente nuestra mente  imagina el momento, el lugar,  Love me like you do, pasión, desenfreno y, Sexo.

Depende del lugar puede ser excitante y morboso, pero, ¡cuidado!, escoge bien, porque puede ser un desastre y no poder dar marcha atrás una vez metido en faena.

Tenemos muchas clases de revolcónes: dulces, salados, placenteros, dolorosos, algunos incluso pueden ir unidos a otros y a otros, porque seamos sinceros, estando todos los días y noches en la playa, ¿quién no ha tenido un revolcón salado y placentero?

El que diga que no, miente, y si hay alguien por ahí perdido,  le recomiendo que lo pruebe, es indescriptible esa sensación de  sentir el vaivén de las olas (y lo que no son las olas).  Cerrar los ojos y dejarse llevar, solo ellas marcarán el ritmo ¿Qué estás esperando?

Es indescriptible esa sensación de sentir el vaivén de las olas (y lo que no son las olas). Cerrar los ojos y dejarse llevar, solo ellas marcarán el ritmo ¿Qué estás esperando?

No te puedes contener,  es un lugar especial y a la vez mágico, esa noche no quieres que salga el Sol, es fuego, miedo, una dulce locura de la que ya no puedes escapar.

Te llevas en tu mente grabado ese momento del que te vas y sigues sintiendo y medio kilo de arena para casa, ¿y qué?,  nos encanta la pasión, las olas, el riesgo y si lo juntamos a esta forma de surfear, puede ser el mejor revolcón salado de tu vida.

Revolcón

Por otro lado tenemos revolcones salados y dolorosos, estos ya no nos gustan tanto, pero del que tampoco nos podemos  librar del todo.

Algunos casi pasan desapercibidos, te levantas rápidamente y vuelves al pico, y otros no quieres sacar la cabeza del agua, bien por dolor o por vergüenza.

revolcón

Este revolcón se puede decir que es de los divertidos, de los que cuando sacas la cabeza del agua miras a ver quien te vio y sales pitando al pico otra vez.

Como cuando te pilla tu vecina tus primeros toqueteos sexuales de adolescente y quieres salir corriendo a la vez que te partes de risa.

revolcón

Este es de mis favoritos, el volador, una pasada la velocidad que se puede llegar a coger y despegar pero no, para la maniobra de tu vida (720 air-reverse).

Este es lo más parecido a llegar al climax, ¡alucinante!

revolcón

La cosa empieza a ponerse fea, ya a este nivel lo más probable es que empiece el dolor, la lavadora y a centrifugar. Vas dando vueltas y más vueltas, sin saber lo que te deparará al final y cruzando los dedos por no salir mal parado.

Lo más parecido a que falte la magia, alegría y la pasión de tu pareja y no sabes como acabará.

revolcón

Esto ya es miedo y dolor, el  revolcón de tu vida y el más excitante, no siempre salen como tu deseas,  la rider Keala kennelly   sucumbió a este placer y salió con este doloroso tatuaje.

Os dejo que imaginéis a que se puede comparar, es bien fácil, pero una vez que lo pruebas ya no hay marcha atrás, nos gusta el peligro y el dolor  (en ocasiones es Placer), pero ¿Quién te dice que no merece la pena arriesgarlo todo?

No podemos evitar los revolcones, pero los surfers estamos hechos de otra pasta, así que después de una caída, sea placentera o dolorosa, nos levantamos y celebramos lo vivido, porque  los dolorosos se acuestan en la huída y los placenteros se acuestan siempre a tu lado”.

Así que, “SÍ, DEJARÉ QUE MARQUES EL RITMO”.

La opinión de MAGT

Cuando te caes del labio de la ola, ese que te dispara hacia adelante, cierras los ojos, rodeas tu cabeza con tus brazos, y rezas para que no des contra la dura roca del fondo. Cuando Ylenia me propuso este post que lees, me vino a la cabeza enseguida SEXO. Es que todas las especies estamos programadas para él. Pero esto es una web de surf, y hay que hablar de SURF, aunque la escena de sexo sobre las olas de Johnny Utah (Keanu Reeves) con Tyler Ann (Lori Petty) en la película Break Point (Le llaman Bhodi) fue de las mejores que he visto en las que enlazan las olas y un revolcón sexual, aunque creo recordar que terminaron sobre la quieta y plácida arena de la playa.

Te enganchas al surf a base de palos, de caerte y dar vueltas sobre las espumas de las olas. Pero empiezas con olas pequeñas, esas que te dejan al final sobre la plácida orilla de suave arena. Una vuelta, un giro y quizás un topetazo con tu propia tabla. Pero un día te pones de pie, y te enganchas como un piojo a la melena de un hippy, y tu nivel va mejorando y quieres más y más, como si fuera una droga, y las sensaciones te atrapan en un círculo vicioso, y necesitas probar tubos grandes y coger olas más y más grandes.

Y entonces te das cuentas que hay olas, que aunque son grandes, cuando te caes te dejan atrás y no pasa nada, otras, aunque sean muy pequeñas tienen la fuerza del demonio y te hacen girar y girar hasta perder el Norte, el Sur y los sentidos y salir desorientado pensando que nadas hacia el pico cuando nadas hacia la orilla. Otras hacen que te hundas profundamente en el abismo, y sientes como tu invento tira de tu tobillo, con fuerza, y no te dejan salir, son olas del doble de tu estatura y mucha agua sobre tus hombros, y todo se vuelve negro porque hay tanta espuma que la luz del Sol no la atraviesa.

"Pero un día te pones de pie, y te enganchas como un piojo a la melena de un hippy".

Aprendemos que cada caída es un desafío que apruebas unas veces con nota y otras con suspenso, porque a veces corres a que te cosan la crisma, un brazo o una rodilla, a veces, sales con la nariz partida, o la punta de tu tabla se te ha clavado en un ojo. Pero casi siempre sales ileso (quizás alguien vela por nosotros), pero te la juegas, una vez y otra, porque es más el placer y el cúmulo de sensaciones que ahogan en tu pensamiento las consecuencias.

Y luego, ves que otros dejan sus vidas surfeando, pero siempre están lejos de tí.

Pero un día toca cerca, entonces todo cambia, odias el mar, odias las olas y no puedes dormir por las noches, entonces, le das la espalda al mar, y has perdido, porque no pierdes la batalla por las olas, pierdes la batalla de la vida. Tus miedos han pasado a pánico y entonces, no puedes entrar a surfear, te bloqueas. No sólo pasa en el surfing, en cualquier deporte de riesgo, todos pasamos por revolcones que quitan el hipo, que digo deportes de riesgo, te pasa en cualquier momento de tu vida. Y no hay valientes, nunca han existido los valientes, el ser valiente es un lapso pequeño del tiempo en el que, quien sabe por qué motivo, superas a tus miedos y pasas a controlar la situación.

Mañana, nos daremos un revolcón, tu decides si con tu pareja en la seguridad de tu cama, o bajo las bravas aguas del Mar. Yo casi me quedo con los dos, uno antes y otro después, da igual el orden, los dos me hacen sentirme LIBRE, los dos hacen sentirme VIVO.

¿Tenemos claro que es un revolcón?.

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